"Una de las cosas que más ilusión nos hacía cuando se acercaban las fiestas de nuestro barrio era limpiar el bebedero, porque aunque nos resistiéramos un poco a caer en él, a todos en el fondo nos gustaba que nos tiraran al agua..."
11-09-2008
YOLY -DEKADENZIA

Mis primeros años en Tábara desde que tengo uso de razón los guardo en la memoria con muchísimo cariño. Como muchos saben yo pasé mi infancia en San Lorenzo sin apenas salir del barrio, algunos creerán que menudo aburrimiento, pero ni mucho menos… me encantaban las tardes en San Lorenzo… aquellos si que eran años distintos, tanto que hasta salía por la mañana, algo insólito a estas edades, no perdíamos el tiempo. La tarde nos la pasamos en el parque del barrio jugando al bote, al zorro-pico-zaina, al mapa , haciendo albóndigas con el barro del parque y también presas, aquellas si que aguataban bien… por la noche seguíamos con los juegos y cuando se acercaban la fecha de las fiestas nos subíamos a pasar el rato en el escenario, que por entonces lo colocaban días antes… recuerdo con especial cariño cuando se acercaba la una de la madrugada y salía el padre de Lusimi a pegar un silbido desde su casa, y entonces todos ya sabíamos que era la hora de marchar.

San Lorenzo era casi como un gueto, tanto que si el calor apretaba con fuerza hasta salía por la calle en bañador sin ningún tipo de reparo. Eso sí, cuando bajábamos al pueblo siempre nos poníamos guapísimos, porque eso significaba bajar a la “gran ciudad”. Aunque en San Lorenzo siempre nos dejaban a nuestro aire, nunca nos faltó un padre de familia, y ese fue Aitor, siempre se acercaba donde nosotros, unos criajos por entonces, a que le contaramos nuestras movidas, a darnos consejo y como no, a insultar a su primo, pero siempre desde el cariño.

Una de las cosas que más ilusión nos hacía cuando se acercaban las fiestas de nuestro barrio era limpiar el bebedero, porque aunque nos resistiéramos un poco a caer en él, a todos en el fondo nos gustaba que nos tiraran al agua.

Otro de los motivos de orgullo que teníamos en el barrio era ser la única peña del lugar y por tanto la mejor… El Raposo II, al principio éramos un motón hasta que las chicas mayores decidieron crear Contraste y los chicos Sin comentarios, allí no abandonaros a nuestra suerte sin saber si quiera preparar un kalimotxo…pero bueno, salimos del paso y no nos ha ido tan mal.

A pesar de nuestras eternas discusiones, vigentes hoy en día, entre tabareses y san lorenzanos sobre el comienzo de San Lorenzo ( La Cruz o la carretera),a pesar también de la lucha sobre la independencia de San Lorenzo como pueblo al grito de… “San Lorenzo capital, Tábara sucursal…” con los años San Lorenzo se nos quedó pequeño y fuimos bajando a Tábara, un gran acierto porque volví a conocer a gente maravillosa y por fin pudimos disfrutar de las fiestas de Tábara desde la perspectiva de una peña allí.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, tanto que en vez de jugar al bote , ahora jugamos al bote…llón . Pero si lo pensamos más a fondo hay cosas que no cambian, porque con aquella gente con la que salías de pequeño sigues saliendo ahora, la sigues queriendo y nos hemos visto crecer y cambiar unos a otros. Creo que ese es el mayor encanto que tiene Tábara. Algún día volveré a escribir sobre esto y entonces ya no hablaré de cómo hemos pasado del bote al botellón, si no de cómo hemos pasado del botellón al “biberón”, porque lo verdaderamente bonito es que dentro de muchos años cuando tengamos “familia” podamos volver a decir que a pesar de los años… todos seguimos juntos. Solo hay que apoyarse en una frase para describir lo que puedes llegar a sentir en Tábara y es que….”todo el que va……………repite”.