" Hoy miro vuestras caras, veo que la vida pasa…
Recuerdos que en palabras acompañan, nos atrapan.
Fue como nuestra casa, tantas tardes en esa plaza.
Pasamos mil historias, siempre juntos y hasta ahora”
24-03-2009

MERII -CEDA EL VASO

“Hoy miro vuestras caras, veo que la vida pasa…
Recuerdos que en palabras acompañan, nos atrapan.
Fue como nuestra casa, tantas tardes en esa plaza.
Pasamos mil historias, siempre juntos y hasta ahora”

Cada vez que escucho esta canción de ECDL se me pasan por la cabeza un montón de fechas, nombres, sitios, personas… pero sobretodo, me recuerda a Tábara. Y me recuerda a Tábara desde que una amiga tabaresa (y de gijón todo hay que decirlo jeje) me dio un casco y me dice escucha… en ese momento y escuchando todas y cada una de las palabras de la canción, pasó a formar parte de una de las más especiales para mí. Una canción que siempre la voy escuchando mientras me alejo de esas tierras, con la cabeza llena de recuerdos, mirando por la ventanilla intentando aprovechar en vano los últimos 30 segundos antes de ver un cartel que dice: Tábara ... Una canción que siempre (y es inevitable) consigue que una lágrima se deslice suavemente por la mejilla, como cuando éramos niños…

Y es que Tábara no es un pueblo cualquiera, no, no, no. No se confundan señores, Tábara es mucho más que un pueblo. ¿Quién ha visto algún desfile de tarde que haya conseguido movilizar a TODO EL PUEBLO? Gran día ahora que lo recuerdo… Momentos como el de Paquito chocolatero o probar como 2 -3 personas te persiguen para tirarte al pilón por primera vez (y que finalmente, lo consiguen) no se olvidan fácilmente.

Y es que podría hablar de Tábara... ¡Puf! : Desde el mercado, mollejas, Scriptorium, peñas, Angelito, Barrumba, Cañada, botellón (o Litros como dicen algunos…), fiestas, toros, fuegos… etc, etc, etc… Un largo etcétera que podría alargarse unos cuantos folios mas…

Pero está claro que lo bueno, bueno de Tábara comienza el 1 de agosto, cuando llegas, bajas del coche de un salto y automáticamente te pones a correr por una loca por todo el pueblo a ver si todo sigue igual, si algo cambió, si está la misma gente, todo.

Poco a poco la gente va llegando, los grupos de amigos cada vez son más grandes y comienzan los preparativos para las fiestas, arreglar la peña lo mejor posible para que no parezca que anteriormente había sido una cuadra, hacer listas, comprar bebida (la mayoría de las veces demasiada bebida jejeje), en mi caso de este año buscar nombre, uniforme y ¡¡¡local!!!... a 3 días de las fiestas Ceda el vaso ya estaba en pista como quien dice… y sólo en 3 días… pero las ganas de tener peña y la ilusión que teníamos encima pudieron con todo el esfuerzo y las prisas.

Y por fin llegan. Primero San Lorenzo 2 días intensos en el que no faltará nunca un baile de todos con todos en esa pequeña plaza que en gran parte ocupa la orquesta. San Lorenzo pasa y los preparativos siguen. Y ya está, 3, 2, 1… y llega el día 14. Clásico desfile de peñas de noche, coches de choque, cacharro en mano (omeee, ¡faltaba más!) y primer Paquito chocolatero de la temporada.

Y así, a ritmo de cumbias, pasodobles, merengues y alguna que otra salsa van pasando los días… El barrumba hasta los topes, gente bailando intentando imitar una coreografía (si se puede llamar así…) improvisada que Ceda al vaso estaba haciendo a las 7 y media de la mañana (momento que creo que a unos cuantos no se nos va a olvidar…) con la canción de Rise up...

Un año esperando 1 semana… y ya está. Se acabó.

Rehacer maletas, despedidas, alguna lágrima, aún no te olvidaste de la última canción que bailaste en el Barrumba, (de echo la última que bailé el verano pasado fue la de estrella polar, de pereza y pasaron 7 meses casi…), te falta tiempo, mucho tiempo. Guardas el uniforme, el vaso dónde tantos cubatas bebiste a lo largo de las fiestas… y cuando te das cuenta ya lo ves: “Bienvenido a Oviedo”.

Ahora toca empezar otra vez de 0, y recordar con una gran sonrisota todos, absolutamente todos y cada uno de los momentos que viviste a lo largo de esos días que, sin duda serán inolvidables.

Ya lo dije y lo vuelvo a decir, y no me cansaré:

¡Tábara manda señores!