Es lo llamado “shock traumático post-fiestas tabaresas”, una enfermedad que no tiene cura pero que con el tiempo se pasa, aunque los médicos no te aseguran que no la vuelvas a sufrir.
10-09-2008
LAURA -THE RADIKALS
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Una cosa que siempre he deseado es ser de aquellos que están agobiadillos en la ciudad y les llega el 25 de julio o el 3 de agosto y les dicen sus padres: - Venga, haz ya la maleta que nos vamos al pueblo. O también, en su defecto, el crítico 22 de agosto o 1 de septiembre, cuando intentas vivir en el suelo duro de las calles sin asfaltar para sentir por última vez en bastante tiempo el alma que te ha llenado en estos días de felicidad. Nunca podré ir de empalmada a coger el coche a las 7 y media de la mañana para volver a casa, nunca podré cagarme en todo lo que se menea por no haber metido en la maleta ese jersey tan gordo que me hace falta esta noche, nunca podré llevarme unas de esas ricas empanadas hechas por alguien al que llaman “El Carbajalino”……… Pero gracias a la gente que si que puede sentir todas esas cosas que he mencionado, son tan maravilloso mis veranos, en concreto, la semana del 11 al 18 de agosto, que, si por alguno no lo sabe, son las fiestas de TABARA¡¡¡¡¡¡¡¡ Ya desde pequeñitos, muchos hemos formado parte de peñas, en las que hemos pasado de beber Fanta de limón a saborear mezclas tan geniales como el 5M (mora, Martini, manzana, melocotón, Malibú), o simplemente, un buen cachi o cubata para entretener la mano y el paladar. En mi caso, me siento “Radikal” (salvo cambios en la escritura). Todas las peñas juntas forman lo importante de estos días: la gente. ¿De qué te sirve tener un palacio lleno de alcohol y demás menesteres sino tienes buenos amigos para estar con ellos y compartir unas risas y todo lo que haga falta?? Ese es el espíritu, no lo que tienes de ti, sino lo que tienes a tu alrededor. Y tras esta breve introducción, comienzo a relatar los propios hechos (verbena, deportes, desfiles, juegos nenes, juegos para no tan nenes….), previamente preparados por la ATP , que va cobrando cada día mas fuerza. Primero vinieron las fiestas de San Lorenzo, donde después de un café subes a la plaza del barrio y te encuentras con toda la piña: te chocas, compartes tu alimento, bailas un paquito, un pasodoble, tiras unas bolas para sacar peluches para las chicas guapas……. Qué más quieres? El segundo día más de lo bueno. Luego, unos "days" de descanso para reponer fuerzas y volver a estar a plena mecha para sobrevivir a las fiestas del centro. La tarde del 13 te tiemblan las piernas porque sabes que ya están ahí, y es cuando terminas de cenar y te pones la indumentaria adecuada cuando sientes que ya llegó la hora. Pones una pierna en la calle, respiras profundamente, y mueres de placer. Venga con todo: cenas, verbena, pirámides, meneitos, paquito, toro, fuegos, coches, calzoncillos, chocolate, churros, mollejas y miles de palabras más. Y, de repente, te levantas el 17 por la ¿mañana? y ves que te has quedado como si hubieras ido al paraíso y ya estuvieras en el tren de vuelta. Es lo llamado “shock traumático post-fiestas tabaresas”, una enfermedad que no tiene cura pero que con el tiempo se pasa, aunque los médicos no te aseguran que no la vuelvas a sufrir. Cuando ya vuelves un poco a la normalidad, solo te queda disfrutar con la gente que todavía no se ha ido, recordar a los que sin duda volverán y poner otra vez tu reloj interno cuenta atrás para contar las picosegundos que quedan para empezar donde comienza esta humilde reseña. Así una visión mas de cómo son las fiestas más maravillosas del mundo: ni San Fermines, ni Benicasim, ni las Fallas, ni la Feria de Abril. Porque como decía mi abuelo: si quieres ir al Edén, tira un poco más allá de Pozuelo.
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