“!En fiestas de Tábara todo vale!: Mírame a mi, ¡yo, ni me peino!; ese es el espíritu de las fiestas de Tábara..."
YOLY -DEKADENZIA
21-09-2007
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Que larga se nos hace la espera, sobre todo cuando dan comienzo esos primeros días de agosto, es entonces cuando nos colocamos en posición de salida, como si de una carrera se tratase, para salir disparados el 10 de agosto y no parar hasta las 12 de la mañana del ultimo día de fiestas. Que larga se nos hace la espera, sin embargo, que cortos se pasan esos días tan grandes, que aun siendo cortos son INTENSOS, y creo que no encuentro una palabra mejor que los defina. Para mi este verano ha sido uno de los mejores, y ya no solo lo digo al hablar de las fiestas, porque los que vamos allí desde los primeros días de agosto, sabemos que las fiestas son la guinda de todo un pastel. El día perfecto, sin duda, es el primer día de fiestas: reencontrarse con viejos amigos, verlos de nuevo con sus camisetas (que es entonces cuando piensas, “ahora si que han empezados las fiestas”); ir a la orquesta y encontrarte en medio de una multitud berreando canciones que apenas sabes, pero da lo mismo, tu cantas dejándote la piel, incluso creando un nuevo idioma; abrazarte con todo el mundo, a veces ni siquiera importa que te caiga mal; ver el efecto que produce la APT en su primer año de vida; marcarte el objetivo de ir a una peña y nunca llegar a tu destino porque por el camino te has encontrado a alguien y has acabado en la otra punta del pueblo gritando con un megáfono; subirte a las barras de las peñas; arrasar con todo lo que te encuentras por el camino; comprarte cosas innecesarias en los puestos; subirte a los autos de choque y darte mil leches que solo duelen al día siguiente…Son miles de emociones que ocurren en un mismo día y lo mejor de todo es que se repiten cada día de fiestas. Lo que mas me ha gustado de las fiestas y que por defecto se repite cada año, es esa capacidad que nos entra a todos durante esos días, y es la capacidad de evadirte de cualquier rutina, problema o quebradero de cabeza que tienes durante el resto del año. Las fiestas de Tábara es poder decir al día siguiente: “¿Yo hice eso?”, “¿Yo dije eso?”, y darte igual, porque como me dijo un amiga mía una mañana de fiestas: “!En fiestas de Tábara todo vale! Mírame a mi, ¡yo, ni me peino!” ese es el espíritu de las fiestas de Tábara. Lo peor de todo, es el regreso, pero no el regreso en sí. Lo peor es encontrarte de nuevo con tus colegas e intentar que tus chistes, coletillas o canciones que has estado diciendo durante todo el verano con la complicidad de toda tu gente de Tábara, causen el mismo efecto que en Tábara. Según abres la boca vas viendo como se les cambia la cara a tus amig@s, a la par que puedes leer su pensamiento, que probablemente sea, “yo no le veo la gracia”, es entonces cuando dices: “He vuelto a casa, se acabo el verano” y te entra la depre Post-Tábara. Bueno…eso no es tan malo, significa que nos quedan otras fiestas por delante, otros 7 días de “todo-vale”. Y siempre tendremos la garantía de que las próximas fiestas serán tan grandes como las anteriores. |