"Tábara para mi es como una religión. Incluso podría catalogarse de una secta, porque todo el que la prueba se engancha... Como toda religión está compuesta por un dios, que en este caso serían los amigos. Un lugar al que vamos a “orar”, que sería el Barrumba (antiguo Tanos) y el agua bendita (que sería el agua de Los Caños :-P )..." 17-06-2008
JAVI - KOMA ETILIKO
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Va a hacer casi un año y aún estamos echando de menos las fiestas de 07, cuando tenemos las de 08 a la vuelta de la esquina. Con eso ya lo digo todo. Veraneo en Tábara desde que tengo uso de razón. He pasado allí gran parte de mis veranos. Año a año el verano seguía el mismo patrón. Terminabas los exámenes en el colegio y estabas deseando que te dieran las notas para salir corriendo a coger el balón de fútbol y la bici para que a tu padre no se le olvidara cargarlos al coche. Daba igual que fueras con un calzoncillo y una camiseta. En Tábara todo es distinto. Partiendo de la diferencia de temperatura. Aquí en el Norte hace la mitad de calor, pero eso no frenaba en absoluto nuestras ganas de estar todo el día en la calle. Desde hace 2 años ya cuesta más, pero el ritmo diario era levantarse (si se puede antes de comer para tomar algo por los bares del pueblo), comer y casi cuando te llevabas el último bocado a la boca te estabas yendo con los amigos a jugar al fútbol al polideportivo o al pabellón. Tras regresar de la “pachanga” de 3h, y con la parada de rigor en la fuente de los caños a beberte Tábara J te ibas a la plaza a comerte unas pipas y a charlar de todo un poco con los amigos. Entre tanto te daba la hora de cenar y tras terminar de prepararte salías hasta que el cuerpo aguantaba, para volver a hacer lo mismo el día siguiente. El hecho de pasar casi todo el día con tus amigos ya te hacía feliz. No sé ni como teníamos aguante para vivir 16h fuera de casa. Ver como se transforma el pueblo en verano es maravilloso. Los lugareños tienen que sentirse orgullosos de tener un pueblo con tanto poder de congregación. En Julio y sobre todo Agosto el pueblo rezuma vida y vitalidad. Todo el mundo se contagia del aporte de frescura que traen las generaciones más jóvenes, que año a año conquistan las calles, el parque, el polideportivo y demás lugares donde jugar. Tábara para mi es como una religión. Incluso podría catalogarse de una secta, porque todo el que la prueba se engancha hasta el punto de que hay amigos de tabareses que, incluso cuando los que son de Tábara no pueden ir, ellos se buscan la forma de poder ir. Yo soy de esas personas que aman Tábara por encima de muchas cosas. Como toda religión está compuesta por un dios, que en este caso serían los amigos. Un lugar al que vamos a “orar”, que sería el Barrumba (antiguo Tanos) y el agua bendita (que sería el agua de Los Caños :-P ). Para los más frikis, esta comparación les resultará tremendamente curiosa, pero los que estén enganchaos a la serie de "Perdidos" sabrán de lo que hablo, porque la vida en Tábara en el fondo tiene mucha relación con la isla de la serie. Todas las vivencias que pasas en una semana tardarías meses o años en vivirlas en la rutina diaria de cada uno. Antes, comparaba el pueblo con un “Gran Hermano” a lo grande, donde siempre todo se vive de modo acrecentado. Los sentimientos que uno siente en tan poco tiempo pueden pasar de la más absoluta felicidad a la más mísera tristeza (sobre todo en el momento que sientes que todo se acaba). La pena es que cada vez esa transformación de los sentimientos opuestos se acorta porque llega una edad en que el trabajo te obliga a no poder disfrutar todo lo que quisieras de tu vida en Tábara. Aunque yo soy de los que al menos una semanita de mis vacaciones irá destinada a poder juntarme con todos esos amigos que, en muchas ocasiones, son como una gran familia para cada uno de nosotros. Y lo bonito que es ver gente de edades dispares, de formas de pensar opuestas, de formas de vestir contrapuesta, de lugares de procedencia desiguales abrazados. Ese espíritu sólo se puede encontrar en Tábara. Lo mejor de las fiestas de Tábara es que, sabiendo lo que son, nunca hay 2 iguales. Siempre hay algo especial que las diferencia. Si el día a día está plagado de acontecimientos graciosos, en fiestas cada momento da lugar a una anécdota. Da igual donde estés, o con quien, siempre vas a estar rodeado de algún tabarés, y eso te asegura pasártelo genial y vivir en el poco tiempo que estés en este pueblecito de Zamora como si hubieras pasado meses junto a tus amigos en el lugar donde vives.
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