20-02-2008
"Pero todo está presente cada vez que recordamos un momento especial de fiestas, evadiéndonos de todo mientras se nos dibuja la mejor de nuestras sonrisas. Cada vez que, por casualidad, nos encontramos con un tabarés por la calle y se nos ilumina la cara para el resto del día..."
IRATXE -SINPE- 2º parte

Este año ha sido el año en el que, quizá, se ha echado de menos a demasiada gente. La verdad que las fiestas de este año fueron algo raras para mí. Aún así, me encantaron, y son las pequeñas cosas las que, en cuanto volvamos a la rutina, recordaremos con cariño. Recordaremos las confidencias y e interesantes conversaciones que compartimos con quien menos nos lo hubiésemos esperado.

Recordaremos que descubrimos una nueva peña que nos sorprendió. Recordaremos la imagen del Barrumba lleno hasta los topes de gente que siente el pueblo igual o más que nosotros. Recordaremos con asombro las cosas ridículas que hicimos y que, sorprendentemente, por el ambiente familiar que se respira, no nos dieron verguenza. Recordaremos esas mollejas que comimos a unas horas a las que, en nuestra ciudad, ni siquiera se nos hubiese pasado por la cabeza hacerlo (entre otras cosas porque no las hubiésemos encontrado).

Pero lo peor (o lo mejor, según cómo lo analicemos), es cuando dejamos atrás ese oasis que para nosotros es Tábara, cuando abandonamos nuestro sitio. Y digo nuestro sitio, porque aunque para nosotros nuestro sitio es este pueblo, son muy pocos aquellos que tienen el privilegio de pasar la mayor parte del año allí. Sin embargo, no lo abandonamos, sino todo lo contrario. Y es que al llegar a nuestra ciudad, pasamos los siguientes tres meses(en mi caso, debo confesar que son más) hablando de anécdotas que, por mucho que nos empeñemos, quienes nos rodean no sienten como nosotros.

Pero todo está presente cada vez que recordamos un momento especial de fiestas, evadiéndonos de todo mientras se nos dibuja la mejor de nuestras sonrisas. Cada vez que, por casualidad, nos encontramos con un tabarés por la calle y se nos ilumina la cara para el resto del día. Cada vez que, vemos con asombro qué despacio pasan los días que faltan hasta la próxima vez en que nos sentiremos realmente felices. Cada vez que escuchamos la canción con la que nos hemos estado rayando todas las fiestas (porque, cada año hay una, no falla), y nos trasladamos al momento exacto en el que nos la pincharon en Tábara por última vez.

Es por todo ésto que, haciendo un gran esfuerzo, todos nos desvivimos por poder pasar un puente, un fin de semana, diez días, lo que se pueda, en Tábara. Porque cuando estamos allí, para nosotros es todo una fiesta, quizá diferente de la “oficial”; pero es que, seguramente, perdería todo su encanto si no pasásemos 358 días al año planeando e imaginando cómo serán las siguientes fiestas.

Así que recordemos, quedan, a día de hoy, 176 días para las fiestas ‘08 . Que hasta entonces siga la fiesta, nuestra fiesta, la vida tabaresa, nuestra vida. Porque, tal y como pudimos ver en el lema del cartel de fiestas de este año, “TÁBARA ES MUCHO MÁS”.