“Tábara nunca dejará de sorprendernos. Sigue siendo el mejor refugio, y sigue siendo como una droga, yo por lo menos me siento incapaz de aguantar mucho tiempo sin una buena dosis de poblado"
CARMEN -SINPE
17-10-2007

Un año más llega septiembre, y luego octubre... y las fiestas de Tábara nos siguen dando vueltas en la cabeza como si se hubieran acabado ayer. Ya he hablado tanto del pueblo que no sé qué decir en esta reseña, el caso es que llevo unos 2 meses en Burgos y ya toda la gente q me conoce ha oído hablar del poblado, incluso creo que alguno podría reconoceros por la calle. Hasta tengo puesta una foto de la torre en mi despacho...

Otra vez han sido unas fiestas raras, porque he estado todo agosto yendo y viniendo de Burgos a Tábara, porque me faltaba gente y porque me faltaba tiempo. Y porque este año ya no había Dar Que Hablar (o por lo menos no había local) y parecía q me quedaba sin peña de acogida (ser Sinpe no es tan fácil...)... pero no, q ahí estaban los chicos de Skinpenis pa adoptarme. Y al final me volví a ir con la sensación de que el pueblo cada año va a mejor.

Gente nueva y la gente de siempre... Tábara nunca dejará de sorprendernos. Sigue siendo el mejor refugio, y sigue siendo como una droga, yo por lo menos me siento incapaz de aguantar mucho tiempo sin una buena dosis de poblado. Las fiestas son una pasada, pero cualquier noche en Tábara, charlando o echando un kinito, merece la pena.

Yo no sé de dónde ha salido todo esto, porque no creo q lleguemos a vernos más de un mes al año en total, y cuatro noches de borrachera no pueden dar para tanto... Pero debe de ser que sí, porque a ver cómo es posible que la mayoría de nosotros se sienta más del pueblo que de la ciudad en la que vive todo el año, o que nos pasemos desde el mismo día que llegamos a casa pensando en la vuelta a Tábara.

Así q chicos, q nos keda mucha guerra q dar, vamos a ir empezando a brindar por la próxima... ¿Nos vemos en el puente?