Que jovenes, jajaja. simplemente increible, con esas caras de crios con esos granos de adolescentes y con unas ganas de fiesta increibles, aguantabamos todo lo que nos echaban ( aun seguimos aguantando jeje). San Mamés era el fin del verano para muchos, y era el broche de oro para aquellos que se pasaban todo el verano en Tábara.